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Cocomo visto desde una perspectiva global integra a un proceso psicomotriz-espiritual, fomentando en el niño su autoestima, creatividad, vitalidad y plenitud; todo esto de acuerdo a su edad y madurez, dentro de un ámbito de seguridad y cariño.

A través del juego libre y del juego establecido dejamos fluir libremente la energía de los niños, creando la experiencia directa y dinámica que ayuda a desarrollar nuestro cuerpo con salud y vitalidad. También nos permitirá interactuar y desarrollarnos socialmente, confrontar conflictos diréctamente con apertura y serenidad, en un entorno seguro y controlado. Trabajando en equipo podremos establecer también nuestros valores éticos.